La dieta

Mantenernos en nuestro peso ideal y estar saludables es una de las principales preocupaciones de la sociedad actual, por eso el mundo de las dietas se está extendiendo cada vez más. Nos gusta vernos y sentirnos bien con nuestro cuerpo y, aunque sabemos que no es fácil perder esos kilos que nos sobran, a veces le damos demasiada importancia al cuánto y muy poca al cómo. Aquí entran en juego las dietas.
La mayoría de nosotros sabemos cuánto queremos adelgazar, pues solemos ponernos un objetivo, pero cuando analizamos el cómo realizarlo, ya no lo tenemos tan claro.
Cuando nuestra idea es perder peso es importante encontrar una dieta que se adapte a nuestras necesidades, siendo conveniente que sea un médico quien la paute, ya que no siempre son buenas todas las dietas para todo el mundo.

Las más famosas van ganando adeptos día a día, ya que salen a la luz a través de la televisión, los libros o internet, y no por ello debemos fiarnos más que de otra que no sea tan conocida. Antes de someternos a una dieta, es importante tener clara nuestra meta y pensar qué estamos dispuestos a sacrificar de nuestra rutina anterior, ya que la mayoría de las dietas tienen alimentos prohibidos, cantidades que no se deben sobrepasar o formas de cocinar alimentos muy diferentes a las que estábamos acostumbrados. Te presenta algunas de las dietas más usadas en la actualidad, haciéndolo de forma completamente independiente y ajena a las críticas y comentarios de las mismas. No aconsejamos el uso estricto de estas técnicas de adelgazamiento, simplemente
te mostramos algunas de ellas:

 

Dieta Crash

Una de las dietas estrella por su efectividad a corto plazo. La dieta Crash se caracteriza por un cambio brusco o choque en la alimentación. Pasamos a tomar alimentos de muy bajo contenido calórico durante 2-5 días, lo que se traduce en una pérdida de peso acelerada. Es importante indicar que esta dieta extrema no incluye todos los nutrientes necesarios. Se recomienda realizarla solamente en ocasiones especiales y durante un periodo corto de tiempo. La dieta incluye principalmente fruta, verdura, yogurt y en ocasiones legumbres para saciar el apetito. Puedes descargar algunos PDF en la sección de dicha dieta.

 

Dieta Dukan

Una dieta que ha tenido mucho éxito últimamente es la llamada “dieta Dukan”, presentada por el médico francés Pierre Dukan. Se trata de una dieta estricta, en la que se logra perder peso en poco tiempo, de manera permanente, y sin pasar hambre, según lo escrito en su libro. Está basada, principalmente, en la ingesta de proteínas, dejando los carbohidratos en un segundo plano. No están permitidas todas las verduras, y tampoco podremos tomar más de una fruta al día. La dieta se va realizando por fases, para adaptar al cuerpo a los cambios alimentarios, y una vez llegados a nuestro peso ideal se puede comer casi de todo, teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente. Aconseja establecer un día a la semana dedicado únicamente a la ingesta de proteínas puras, para que de esta manera nuestro organismo se depure.

 

La dieta o filosofía del “Tao”

La dieta o filosofía del Tao va más allá, puesto que está relacionada con la medicina tradicional china. Lo más importante de esta dieta es conseguir armonía y bienestar en el organismo, teniendo en cuenta no sólo los alimentos permitidos, sino también la forma de comerlos, cocinarlos, atender a su temperatura y combinarlos adecuadamente. La finalidad del taoísmo no se basa únicamente en adelgazar, defiende otros aspectos básicos en nuestras vidas como el fortalecimiento del aparato digestivo, conseguir un óptimo funcionamiento del aparato excretor y mejorar el aparato circulatorio y respiratorio, combinando para ello la alimentación, el ejercicio y algunas técnicas fáciles de realizar. Se pretende conseguir un equilibrio entre el Yin y el Yang, que son las fuerzas positivas y negativas del universo. Según el Tao existen 4 energías en los alimentos, que calman y refrescan, como las del Yin (frescor y frío) o las que generan calor y estimulan, que pertenecen al Yang (tibieza y calor). Además asocia los cinco elementos de la naturaleza con los cinco sabores:

  • AGUA: salado
  • MADERA: agrio
  • TIERRA: dulce
  • FUEGO: amargo
  • METAL: picante

Debemos prestar especial atención a los alimentos que se deben ingerir según la estación del año y teniendo en cuenta el clima de la región donde vivimos, para evitar, de esta manera, afecciones digestivas.

 

Dieta según el grupo sanguíneo

A principios de los años 80, apareció una dieta según el grupo sanguíneo. El Dr. Adamo sostenía la idea de que según el tipo de sangre que tuviéramos debíamos optar por una alimentación adecuada a nuestro grupo sanguíneo. Pero no fue hasta finales de los 90 cuando se publicó el libro que defendía esta teoría, escrita por el hijo del Dr. Adamo, también médico naturópata.
La dieta en cuestión se basa en los 4 principales grupos sanguíneos y en la relación de cada uno con la alimentación, ya que mantiene la creencia de que cada grupo surgió en distintas épocas de la evolución, generando en cada uno una necesidad diferente de alimentación. Defendía el hecho de que la ingesta de alimentos no aconsejables para un grupo sanguíneo concreto, podía dar lugar a enfermedades, así como lo contrario: era capaz de sanar con una alimentación exclusiva para tal grupo. De esta manera, llegaba a plantear que la predisposición a engordar de muchas personas estaba estrechamente ligada al grupo sanguíneo al que pertenecía, consiguiendo adelgazar atendiendo a la alimentación específica asignada a cada grupo de sangre.

Dieta de la zona

Hace 15 años el doctor Barry Sears inventó la “dieta de la zona”, basada en una concreta combinación de macronutrientes: 40% de hidratos de carbono, 30% de proteínas y 30% de grasas, lo que mantiene el nivel de insulina en un punto óptimo para el organismo. No se contemplan carencias nutricionales, debido a estas proporciones equilibradas, y la pérdida de peso se realiza de forma gradual, de manera que el organismo se va adaptando poco a poco a este método de alimentación. Los alimentos prohibidos dentro del grupo de los carbohidratos son las patatas, el pan blanco y las harinas refinadas. Dentro de las proteínas conviene evitar las carnes rojas, los pescados que no sean azules, el queso y la leche entera. En cuanto a las grasas quedan anulados los congelados, los fritos o la mantequilla, entre otros. Es aconsejable aportar un suplemento de Omega 3 y Omega 6.

Además de las tres comidas principales diarias, se aconseja realizar una ingesta ligera a media mañana y otra a media tarde, no pudiendo pasar más de 4 horas entre una comida y otra, para evitar el aumento en los niveles de insulina, lo cual provocaría una alteración en la tasa de azúcar en la sangre.

El elevado consumo de carbohidratos se traduce en una importante sensación de energía para el organismo, eliminando la fatiga y el cansancio que pueden producir otras dietas. Además retrasa los síntomas del envejecimiento y no provoca sensación de hambre. Eso sí, hay que ser muy constante y disciplinado, pues la base de su éxito se basa en el estricto cumplimiento de las normas mencionadas.

 

Dieta Atkins

Dentro del grupo de dietas famosas, encontramos una bastante controvertida. Se trata de la “dieta Atkins. Creada por el cardiólogo estadounidense Robert C. Atkins en los años 70, está basada en el consumo de alimentos ricos en proteínas, eliminando casi por completo los hidratos de carbono o glúcidos. Esta dieta aconseja el consumo de un 90% de grasas o proteínas, incluyendo aceites, carnes rojas, marisco, queso, etc. El 10% restante se obtiene de los glúcidos, entre los que se encuentran las verduras, y se reducen al máximo las pastas, legumbres, harinas y la leche.

El consumo de fibra también está limitado, puesto que ésta impide la absorción de la grasa en el intestino. Esta dieta basa su teoría en la quema de proteínas antes que carbohidratos, ya que lo habitual es que suceda al revés, con una dieta normal y equilibrada. De esta manera, con un consumo casi exclusivo de proteínas, al organismo no le queda otro suministro de energía que las grasas, y quemarlas resulta sencillo, traduciéndose en una pérdida de peso realmente rápida.

Es precisamente este desequilibrio alimentario, lo que hace que esta dieta tenga tantos detractores. A la larga puede producir problemas de salud, ya que el consumo de grasas saturadas y proteínas altas en colesterol provoca el aumento del nivel de ácido úrico y  triglicéridos. La falta de fibra en la dieta supone padecer problemas de estreñimiento y las pequeñas cantidades de fruta y verdura no aportan los suficientes minerales y vitaminas que el organismo necesita. Por eso no es recomendable prolongarla en el tiempo. Se aconseja no alargarla más de 30 días, y es recomendable que sea supervisada por un especialista.

 

Dieta disociada

Una dieta menos perniciosa es la “dieta disociada”. En ella puedes comer todo tipo de alimentos, sin medir cantidades ni contar calorías, respetando simplemente una norma: no mezclar carbohidratos con proteínas. Es una dieta bastante sencilla de realizar, ya que no elimina ningún alimento, simplemente hay que tener en cuenta no mezclar un grupo y otro. La pérdida de peso que obtendremos será paulatina, y conseguiremos que nuestras comidas sean más fáciles de digerir, al estar “disociando” alimentos, ya que la teoría se basa en que cada alimento posee un ph concreto en el estómago, y mezclar varios diferentes puede afectar a la digestión. Las  frutas también se diferencian en tres clases: ácidas, neutras y dulces. Es conveniente prestar atención a cada tipo, puesto que la mayoría no deben consumirse justo después de las comidas, ni mezclarse entre ellas. Un punto importante es que se puede realizar aún estando fuera de casa, ya que no se prohíbe nada, solo hay que atender a las mezclas que se efectúen en cada plato, ya que la idea es seguir comiendo de todo, aunque de otra manera.

 

Dieta de la uva

Las dietas basadas en el consumo de fruta, son otra manera de perder peso, y son una buena alternativa en épocas de calor, ya que aportan gran cantidad de agua al organismo y son muy depurativas. Una de las más conocidas es la “dieta de la uva”, que además de hacernos perder peso, consigue que eliminemos toxinas. Si lo que queremos es realizar una dieta depurativa, se deben consumir grandes cantidades de uva durante un día, pudiendo comer la uva directamente o en zumo. Si comemos la piel de la uva obtendremos, además, propiedades antioxidantes, gracias a los taninos que contiene, y nuestra piel se mostrará renovada. Lo esencial es consumir exclusivamente uvas durante las 24 horas que dura la “desintoxicación”, y no incluir otro tipo de alimentos.

Si lo que deseamos es realizar una dieta para adelgazar, basada en las uvas, el protocolo a seguir es diferente. La ingesta de esta fruta se debe hacer en las comidas principales, y el resto del día es aconsejable beber mucha agua o infusiones, ya que se puede extender unos días más y conseguir una pérdida de peso rápida.

No debemos olvidar que este tipo de dietas basadas en un solo alimento, no se deben alargar demasiado, ya que en caso contrario provocaríamos carencias en nuestro organismo. Debemos recordar que nuestro cuerpo necesita mantener una dieta equilibrada, y que a la hora de realizar un régimen concreto, lo mejor es dejarnos guiar por un especialista, y evitar que nuestra salud esté en juego. Hay muchas maneras de adelgazar, pero solamente una de hacerlo sin pasar hambre ni dañar a nuestro organismo.

 


 

Debemos tener claro que sumergirse en una dieta no debe ser algo pasajero. Para que los efectos perduren, hay que incorporarlas en nuestra rutina de por vida, ya que de nada sirve conseguir resultados y no mantenerlos en el tiempo. LLA te brinda la oportunidad de darte un respiro en tu carrera hacia el adelgazamiento, ya que en tan solo 10 minutos ofrece resultados, sin la necesidad de tener que privarte de nada. Esta técnica permite perder centímetros de contorno dejando a un lado los sacrificios que suponen las dietas, ya que en tan solo ocho sesiones podemos observar espectaculares resultados, sin pasar hambre, eliminar alimentos, ni cambiar hábitos de nuestra vida.

 

Entendemos las dietas como diferentes y formas de alimentación, o regímenes. Mas o menos estrictos, son disciplinas ala hora de alimentarnos o ingerir alimentos.

No aconsejamos seguir ninguna dieta sin la supervición de un nutricionista

Ver y conocer las diferentes dietas