La dieta mediterránea

La dieta mediterránea es una de las dietas más populares del mundo. Se basa en un alto consumo de vegetales o sea, frutas, verduras, frutos secos o legumbres. La Dieta Mediterránea se basa en el consumo de aceite de oliva, pan, frutas, frutos secos, hortalizas, legumbres, pescados, huevos, queso, yogur, pasta y arroz. Esta dieta se acompaña de un estilo de vida activo y saludable, en la que se realiza ejercicio físico diario (paseos, deporte).

También, se consume pan y cereales -hay que tener en cuenta que el trigo es el alimento más básico; la grasa proviene del aceite de oliva y se recomienda el consumo de vino, eso sí, en cantidades más o menos moderadas. Está demostrados que favorece la reducción de las enfermedades cardiovasculares.

También, se recomienda el consumo de pescado azul, que es rico en ácido grasos. Ha habido distintas críticas a dicha dieta, ya que en ningún país europeo se sigue, como se suelen plantear, entre los nutricionistas. Incluso, se llegan a cometer errores como el consumo exagerado de huevos, o el consumo de carne, de forma diaria.

Los médicos recomiendan, en general, el consumo de vegetales, como base. Eso sí, se deben complementar con una cantidad, eso sí, moderada, de carne y de pescado. Una de las dietas más recomes para estar bien de salud.

Estudios demuestran los beneficios de la dieta mediterránea

Bien sabemos que la dieta mediterránea se encuentra entre las más saludables por su gran aporte de beneficios, pero una vez más esto ha sido demostrado a través de estudios realizados por la Universidad de Harvard. Descubre más sobre esta dieta que te ayudará a mantener tu peso ideal y buena salud.

  • Los alimentos principales deben ser:  frutas y verduras frescas, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y especias.
  • Como secundarios tenemos: el pescado, especialmente el atún, pez espada y salmón. Deberán consumirse alrededor de dos veces a la semana.
  • En tercer lugar tenemos: las carnes magras, el huevo, la leche y sus derivados.
  • Y por último, aquellos que solo se deben consumir muy de vez en cuando: dulces, bollería industrial, platos preparados, etc. No están prohibidos, pero cuanto menos los consumas, mejor.

¿Por qué esta alimentación tan simple tiene tantos beneficios?

Según los estudios estos beneficios los aporta el alto consumo de frutas y verduras, ya que gracias a su alto contenido en antioxidantes y fibra se reduce considerablemente el riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer, diabetes e incluso problemas cardíacos.

Otro gran beneficio lo aporta el bajo consumo de grasas saturadas (producto animal principalmente) y el ligero aumento de consumo en grasas monoinsaturadas (aceite de oliva por ejemplo). De esta forma se consigue reducir los niveles de colesterol a la vez que añadimos un punto más a la prevención de problemas cardíacos y diabetes.

Todo ello además te ayudará a mantener tu peso e incluso a adelgazar comiendo sano, especialmente si lo combinas con algo de ejercicio.